Décimo Séptimo Domingo del Tiempo Ordinario (25/26 de Julio de 2020)

En la lectura del Evangelio de hoy del Evangelista San Mateo, las parábolas de Jesús describen el Reino del Cielo. En la primera parábola, Jesús habla de un hombre que encuentra un tesoro enterrado; en la segunda, un comerciante busca y encuentra una perla de valor. En ambas historias, el hombre vende todo para comprar estos tesoros. A través de estas parábolas, aprendemos a desear amar a Dios Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, así como también a nuestro prójimo. Este amor nos bendice en santidad, en nuestro intento para luchar por el tesoro del cielo. El Rey Salomón, en el Primer Libro de Reyes, le pide a Dios por un corazón comprensivo en vez de riqueza. Los corresponsables llenos de fe saben que el camino a la salvación eterna no es fácil. Pero por medio de los esfuerzos de evangelización expresados en la corresponsabilidad, profundizamos nuestro discipulado en Cristo e incrementamos nuestras oportunidades para obtener la vida eterna. Para ver ejemplos de aquellos que hicieron a Jesús personal en su vida, lee las historias inspiradoras de nuestros santos y pídele a Dios, a través de ellos, por sabiduría y orientación.