Décimo Quinto Domingo del Tiempo Ordinario (12/13 de Julio de 2020)

Los pasajes de la Escritura del Profeta Isaías, el Salmo 65 y el Evangelio de San Mateo, todos ven el bien abundante que crece de la semilla que se planta en tierra fértil. En el Evangelio extendido, el evangelista explica el fin de la parábola, citando a Jesús a Sus discípulos: Y el que la recibe en tierra fértil es el hombre que escucha la Palabra y la comprende. Este produce fruto, ya sea cien, ya sesenta, ya treinta por uno. Algunos creen que esta “semilla” es la Palabra de Dios. Dios Padre, nos concede Su gracia a todos, pero no todos aceptamos la gracia de Su Palabra revelada y la ponemos en práctica. San Pablo, en su Carta a la comunidad romana, nos recuerda: que poseemos las primicias del Espíritu. Para ayudar a los Católicos a descubrir y vivir de acuerdo a la Palabra, todos los pontífices recientes nos han alentado a leer la biblia. Los discípulos Cristianos que toman tiempo diariamente para leer u orar la Escritura encuentran la paz y la alegría verdadera por medio de sus encuentros con Jesús personalmente en la Palabra escrita. Comienza esta práctica con solo un par de versículos al día.