Vigésimo Primer Domingo del Tiempo Ordinario (22/23 de Agosto de 2020)

La imagen de una llave indicando la autoridad prevalece en las lecturas de la Escritura de hoy del Profeta Isaías y en el Evangelio del Evangelista San Mateo. A través de Isaías, Dios elige a Eliakim para que sea la nueva autoridad del palacio de Jerusalén, poniendo la llave de la Casa de David encima de su hombro. En el Evangelio, Jesús proclama: Y yo te digo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia, y el poder de la Muerte no prevalecerá contra ella. Entonces Jesús le da a Pedro las llaves para el Reino de los Cielos. Ambos hombres aceptan el llamado de Dios así como también la responsabilidad que sigue. A nosotros, como fieles corresponsables, se nos encomienda en el Bautismo trabajar en la viña del Señor — para avanzar Su Reino a través de los dones que Dios nos ha concedido. San Pablo nos recuerda en su Carta a la comunidad romana que estas bendiciones son todas de Dios. ¿Están nuestros corazones listos y abiertos al desafío de utilizar estos dones para contestar a Su llamado? Debemos orar a diario, no solo para discernir nuestra propia vocación en la vida, sino también para incrementar el compromiso con las vocaciones a la vida en matrimonio, el sacerdocio, la vida consagrada, el diaconado permanente y todos los otros ministerios de la Iglesia.