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Queridos hermanos y hermanas en Cristo:

Como muchos feligreses a través del sureste de Michigan, la Arquidiócesis de Detroit se encuentra trabajando a través de serios desafíos económicos. Ustedes, los fieles, proveen los recursos con los que opera la Iglesia. Estoy agradecido y honrado por su generosidad y confianza a través de estos tiempos difíciles. Para Compartir la Luz, deseo que conozcan la salud financiera de su Arquidiócesis.

Poco después de mi instalación como Arzobispo hace dos años, nombré una comisión de laicos y sacerdotes expertos en finanzas, para evaluar los recursos económicos arquidiocesanos. En septiembre de 2009, dicha comisión y un grupo de trabajo que nombré para examinar las operaciones administrativas arquidiocesanas, llegaron a la conclusión de que nuestra situación económica necesitaba una reforma urgente y significativa. Con el fin de estabilizar nuestros recursos financieros, acepté varias recomendaciones de estos dos grupos. Cuando la Arquidiócesis reorganizó operaciones en 2009, eliminamos docenas de posiciones, cortamos gastos y buscamos soluciones a las causas principales de nuestras deudas. Gracias a los esfuerzos y los sacrificios de muchas personas, la Arquidiócesis operará con un presupuesto balanceado efectivo el 1ro de julio de 2012.

Algunos de los problemas que enfrentamos en 2009 fueron causados por la recesión. Lamentablemente, otros estaban fuera de nuestro control. Esta experiencia nos ha servido como lección, y hemos realizado muchos cambios en la manera en que administramos la Arquidiócesis.

Nos esforzamos por ser buenos administradores de lo que el Señor nos ha dado. Les prometo que continuaremos tratando estos desafíos de manera directa, abierta y profunda.

Agradeceré sus observaciones y les pido que se unan a mí para pedir a la Virgen Madre de Dios que proteja e impulse nuestros esfuerzos para realizar la misión de Cristo para su Iglesia.

Sinceramente suyo en Cristo,

Reverendísimo Allen H. Vigneron
Arzobispo de Detroit